Funciona Tomando el aire por unos orificios en su base y lo impulsa a través de un conducto al interior del anillo, donde se acelera debido al perfil aerodinámico del aro (similar al de las alas de un avión) produciendo una condición de baja presión local. Esta baja presión es la que hace que la corriente de aire inducida salga propulsada hacia adelante, recogiendo e impulsando gran parte de la masa de aire circundante -fenómeno relacionado con el ‘efecto Coanda‘- en un proceso denominado ‘arrastre‘. La ‘chicha’ no está en el diseño sino en su eficiencia: un pequeño motor sin escobillas con un rodete en la base es capaz de proporcionar un mayor flujo de salida del aire aprovechando principios de la dinámica de fluidos. Y por supuesto, el aspecto, la seguridad y la facilidad de limpieza son otras notas nada desdeñables.